Los pies son una parte esencial en el mantenimiento y en el control de la salud de las personas, y los cambios producidos a lo largo de la vida hacen necesario la supervisión, la evaluación y el cuidado de los mismos para contribuir a la mejora de la calidad de vida, el bienestar, la independencia y la autonomía de las personas.

Por ello, la necesidad en determinar el impacto del pie para la salud, las variaciones que se producen vinculadas a la edad, los estilos de vida inadecuados, los factores ambientales y la biología humana facilitan la aparición de deformidades y alteraciones en los pies con un incremento establecido que oscila entre el 71% y el 87 %, repercuten en la pérdida de estabilidad postural, limitación funcional, dolor, dificultad para calzarse e incremento de caídas.

Las consultas podológicas reducen la necesidad de consultas quirúrgicas, el dolor, riesgo de caídas y derivaciones a atención especializada ante la sospecha patológica o en estadios iniciales para detectar y aplicar tratamientos que impidan, retrasen o corrijan el desarrollo de la enfermedad.

La necesidad de la atención de la salud del pie en la busca de prevenir la aparición de alteraciones y deformidades en los pies, teniendo como objetivo empoderar, controlar y mejorar la salud de las personas, se constata la transversalidad que tiene la salud del pie y su repercusión para el control de la salud, la autonomía, la calidad de vida y el bienestar de las personas.